Ciberbullying: ¿Qué es y cómo prevenirlo?

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Las redes sociales nos han traído numerosas posibilidades de comunicación y de visibilización de problemas que hasta ahora pasaban desapercibidos. Pero como toda herramienta, el fin que se les dé es lo que hace que generen tendencias negativas o positivas en la sociedad. El ciberbullying o ciberacoso, por desgracia, es uno de los reversos negativos de ellas.

¿QUÉ ES EL CIBERBULLYING O CIBERACOSO?

Como indica su nombre, el ciberacoso -del inglés cyberbullying, y castellanizado también como ciberbullying- es el acoso que tiene lugar a través de dispositivos y plataformas digitales como teléfonos móviles y ordenadores, especialmente a través de las redes sociales.

Algo importante a la hora de definirlo es que aunque cuando hablamos de bullying se aplica en su mayoría a contextos socieducativos que se dan entre menores, el ciberbullying puede darse también entre personas de cualquier edad.

Las redes sociales, por su magnitud a día de hoy, han acrecentado el problema, pero el ciberacoso surgió en cuanto herramientas como SMSs o foros de internet se hicieron masivos. Es, por lo tanto, una dinámica que ya tiene unos años de historia.

Si queremos dar una definición académica, el ciberacoso incluye el envío, la publicación o el intercambio de contenidos negativos, dañinos, falsos o con afán de increpar sobre otra persona. Puede incluir el hecho de compartir información personal o privada sobre otra persona, causando vergüenza o humillación.

Los lugares más comunes donde se produce el ciberbullying son:

  • Las redes sociales, como Facebook, Instagram o TikTok.
  • Servicios de correo electrónico.
  • Aplicaciones de mensajes y chats como WhatsApp o foros.
  • a través de juegos online.

¿QUÉ ENTENDEMOS COMO CIBERBULLYING?

El ciberacoso puede tomar muchas formas, desde el ataque directo a otra persona o colectivo de forma personal o por parte de otra comunidad, hasta la persecución en línea de forma intrusiva y molesta, algo que en inglés y cada vez más en español se conoce también bajo el nombre de ‘stalkear’.

Pongamos algunos ejemplos:

-Difundir mentiras o publicar fotos embarazosas de alguien en las redes sociales.

-Enviar mensajes hirientes o amenazas a través de plataformas digitales.

-Suplantar la identidad y hacerse pasar por alguien y enviar mensajes a otros en su nombre.

¿CÓMO AFECTA A ALGUIEN RECIBIR CIBERACOSO?

El malestar anímico, la persecución injustificada y la recepción de insultos pueden ser los efectos más evidentes que sufre una persona que es víctima de ciberbullying, pero no debemos pasar por alto que el ciberacoso puede dañar la reputación digital de todos los implicados, incluyendo también el de las personas que lo reciben.

El ciberacoso además presenta problemas únicos, ya que puede ser, según explican guías como la del Gobierno Británico tras el estudio de decenas de casos en sus escuelas públicas:

  • Persistente: Los dispositivos digitales ofrecen la posibilidad de comunicarse de forma inmediata y continua las 24 horas del día, por lo que puede ser difícil que los niños/as o adultos/as que sufren ciberacoso encuentren alivio.
  • Permanente: La mayor parte de la información comunicada electrónicamente es permanente y pública, si no se denuncia y elimina.
  • Difícil de percibir para el resto: Dado que los tutores/as, educadores/as, padres y madres o personas del entorno de una víctima pueden no escuchar o sentir que sus seres cercanos están sufriendo ciberacoso.

¿CÓMO PODEMOS PREVENIR EL CIBERBULLYING?

Como muchos problemas, la educación y la visibilización es el principal antídoto ante dinámicas así. Algunos organismos como el Ministerio de Educación en España o la ONU han emitido guías en las que se indican algunas claves para intentar prevenirlo.

En el caso de profesionales socioeducativos o monitores/as de actividades con menores o proyectos con personas que necesiten de nuestra intervención, estas podrían aplicarse de la siguiente manera:

  • Enseñar a las y los miembros de un proyecto o comunidad que es necesario denunciar estos abusos. Es importante romper el silencio que rodea al ciberabuso. Las víctimas no suelen denunciar los abusos por varias razones como temer las represalias de sus compañeros/as o no creen que otras personas vayan a comprenderlas. Es bueno por ello dar ejemplos de cómo se han resuelto situaciones de ciberacoso, para que confíen en recurrir al resto.
  • Empaticemos con cómo ven el ciberacoso las generaciones más jóvenes: es posible que si trabajamos con menores consideremos que algunas de las opiniones que se emiten en redes sociales no deberían importarnos, especialmente si vienen de desconocidos. Esto muchas veces no es así para los y las más jóvenes, cuya vida online está mucho más en el centro de sus pensamientos y sensaciones.
  • Es positivo crear actividades que puedan implicar a todas las personas de un grupo para que se relacionen con otras personas con las que normalmente no lo hacen. Formalizar estas dinámicas de grupo puede contribuir a generar redes de apoyo que hagan que afloren más estos problemas.
  • Hagamos por educar y divulgar también sobre este problema a las personas cercanas con las que trabajamos: padres y madres, compañeros y compañeras, miembros de la misma comunidad. A menudo los familiares y seres cercanos no son conscientes del ciberacoso, por lo que es importante informar de lo que ocurre para que puedan intervenir en casa o en otros contextos.
  • Formarse y formar sobre las herramientas que dan las propias redes sociales: Algunos informes sugieren que bloquear a la persona puede ser la mejor manera de detener el abuso. Un estudio realizado por el Centro para la Prevención de la Violencia de Estados Unidos, señala que el 70% de los y las adolescentes afirman que bloquear a las cuentas que los acosan hace que se detenga. Por lo tanto, estar al tanto sobre las posibilidades de bloqueo que ofrecen las redes sociales o aplicaciones de filtrado pueden ser una gran opción.
  • Si nuestro proyecto puede verse especialmente afectado por el ciberacoso, es importante promover vías de contacto rápido para controlarlo. Correos electrónicos de denuncia, exponer abiertamente y dar nuestro contacto directo para que el afectado o afectada sepa que estamos siempre ahí es acortar el camino hacia frenar el problema.

El ciberacoso debe tomarse en serio y la participación de la comunidad puede evitar problemas mayores. Algunas situaciones pueden acabar incluso en problemas legales graves, como la distribución de pornografía infantil o el acoso prolongado, y deben denunciarse inmediatamente a los organismos competentes.

Divulgar y ser claro sobre los puntos positivos y negativos de la tecnología también debe ser algo fundamental. No debemos tampoco demonizar las herramientas, pero sí educar y fomentar un entorno digital más sano entre todos y todas.

En Siete Estrellas somos especialistas en Intervención Socioeducativa con infancia y la juventud. Con más de 20 años de experiencia, hemos ido viendo cómo el ciberacoso se convertía cada vez más en una realidad a tratar. Por eso, todas nuestras acciones y proyectos se imbrican con la educación en valores, y aprovechamos la transversalidad de nuestras intervenciones para fomentar la concienciación sobre problemas como el del ciberbullying.

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1 comentario en «Ciberbullying: ¿Qué es y cómo prevenirlo?»

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