Soledad, falta de espacios seguros y dificultades para gestionar sus emociones… ¿Cómo abordar problemáticas de la adolescencia desde el ocio y la participación? Hoy te contamos cómo hemos repensado el tiempo de ocio para ir un paso más allá.
Y lo hacemos con Sara García, coordinadora de proyectos en Siete Estrellas – SocialMente, para conocer un modelo que ha construido un ecosistema de apoyo donde adolescentes y jóvenes encuentren comunidad, herramientas emocionales y una voz propia dentro de su municipio.
¿Qué problemáticas sociales o necesidades aborda esta iniciativa?
Este proyecto nace para dar respuesta a varias necesidades clave de la adolescencia actual.
Por un lado, existe una clara demanda de espacios de ocio saludable donde las y los jóvenes puedan sentirse cómodos y seguros. No solo se trata de ofrecer alternativas de entretenimiento, sino de crear entornos donde haya figuras adultas de referencia que escuchen y acompañen.
Además, se trabaja activamente en fomentar la participación juvenil, poniendo en valor sus opiniones y haciéndoles partícipes de la mejora de su municipio. Esto permite abordar de forma transversal temas como el medioambiente o la diversidad.
Otro eje fundamental es el apoyo emocional. Se intenta dar respuesta al malestar generalizado, la soledad no deseada y la falta de herramientas emocionales para gestionar el día a día.
Por último, el proyecto también pone el foco en la prevención de la violencia, incluyendo problemáticas como el bullying o el ciberbullying, ayudando a que los propios jóvenes aprendan a identificar y abordar estas situaciones.
Para quien no lo conozca, ¿en qué consiste el proyecto?
Se trata de un conjunto de iniciativas desarrolladas para la Concejalía de Juventud e Infancia del Ayuntamiento de Tres Cantos, principalmente en el espacio VÉRTICE, Centro Joven. Te cuento los principales programas:
- COPIA (Comisiones de Participación Infantil y Adolescente): grupos donde niñas, niños y adolescentes trabajan propuestas para mejorar su municipio, que posteriormente presentan en el Pleno de Infancia y Adolescencia.
- GPJ (Grupo de Participación Juvenil): dirigido a jóvenes mayores de 18 años, con iniciativas como proyectos europeos, talleres intergeneracionales o acciones solidarias.
- FINDE JOVEN: un espacio de ocio saludable los fines de semana con actividades dinamizadas y recursos lúdicos variados.
- Grupos de Apoyo Emocional: espacios semanales donde se trabajan herramientas de gestión emocional en comunidad.
- Prevención a la Violencia: grupo enfocado en sensibilización y acciones concretas contra la violencia en la adolescencia.
¿Y qué tipo de actividades se desarrollan en estos espacios?
Son actividades estructuradas y espacios de ocio libre. Por ejemplo, en FINDE JOVEN se realizan desde talleres creativos y torneos hasta gymkanas, escape rooms o concursos temáticos.
En los grupos de participación (COPIA y GPJ), se llevan a cabo reuniones de trabajo, eventos solidarios, talleres en centros educativos y encuentros con otras redes juveniles.
Mientras, hay grupos de apoyo emocional que trabajan a través de dinámicas grupales, juegos, actividades creativas y ejercicios de movimiento.
Y en prevención de la violencia, destacan iniciativas como la creación de materiales (por ejemplo, un cómic) o acciones de sensibilización en institutos.
¿Cuál es el papel de Siete Estrellas – SocialMente y qué profesionales participan?
El proyecto cuenta con un equipo multidisciplinar compuesto por profesionales del ámbito social y educativo. Participan perfiles como animación sociocultural, integración social y monitorado de ocio y tiempo libre. Estas figuras no sólo dinamizan actividades, sino que también ejercen como referentes cercanos para los y las jóvenes.
¿Cuál dirías que es la clave para trabajar el apoyo emocional a través del ocio y la participación? 
Creo que la clave está en la escucha activa y la inclusión. Se busca que los y las adolescentes sientan que su opinión importa y que forman parte de un espacio seguro. Muchas veces, el simple hecho de compartir tiempo de calidad con ellos y ellas ya genera un impacto positivo.
Además, el aprendizaje emocional se trabaja de manera transversal en todas las actividades, incorporando herramientas de gestión emocional y mediación de conflictos en situaciones reales.
¿Y cuántas personas participan en la iniciativa?
El alcance del proyecto es amplio, la verdad. En FINDE JOVEN, participan entre 80 y 130 adolescentes los viernes, con nuevas incorporaciones los fines de semana.
Los grupos de participación reúnen a unas 25 personas entre infancia, adolescencia y juventud. Por otro lado, los grupos de apoyo emocional y prevención suman alrededor de 23 participantes.
¿Hay cambios o mejoras que ya hayáis observado?
Desde luego. Los resultados están siendo muy positivos en todos los ámbitos.
En ocio, se ha producido un crecimiento notable de la participación, convirtiéndose el espacio en un lugar de referencia para los jóvenes. En participación, los grupos han ganado visibilidad e impacto, ampliando su alcance incluso a redes más amplias como iniciativas intermunicipales.
Y en el plano emocional, se percibe una mejora en la forma en que los y las jóvenes se relacionan, gestionan sus emociones y expresan su evolución personal, además de reducir la sensación de soledad.
Y para evaluar este éxito, ¿cuál es el proceso o metodología?
Se combinan indicadores cuantitativos y cualitativos. En el caso de las acciones orientadas a bienestar emocional, se analizan aspectos como la autoestima, el sentido de pertenencia, la regulación emocional o la capacidad de resolución de conflictos.
Cuando hablamos de participación, se miden datos como número de asistentes, alcance de actividades o propuestas llevadas a cabo, junto con variables cualitativas como la motivación, el entusiasmo o la calidad de las relaciones.
¿Crees que es un modelo replicable en otros municipios?
Totalmente. Con recursos económicos suficientes, espacios adecuados y, sobre todo, una coordinación sólida entre el equipo técnico y la administración pública, es posible aplicar todas estas propuestas en otros municipios.
Más allá de los datos y las actividades que acabamos de comentar, este proyecto demuestra algo esencial. Que cuando se confía en la juventud, se le escucha y se le ofrecen espacios reales de participación, el impacto va mucho más allá del ocio del que puedan disfrutar.
