Juegos, excursiones, piscina, talleres, actividades al aire libre. Sí, sí. Es en lo que piensas cuando se te viene a la cabeza el campamento de verano de tu hijo/a. Y sí, todo eso forma parte de la experiencia de un campamento de verano. Sin embargo, hay algo mucho más importante que ocurre durante esos días y que, muchas veces, no aparece escrito en ningún programa: el enorme aprendizaje personal y social que viven los niños, niñas y adolescentes. Y aquí es donde Siete Estrellas – SocialMente presta especial atención a la hora de diseñar los campamentos inclusivos y urbanos en Madrid o Euskadi.
Y te lo decimos porque, tras más de 25 años de experiencia en campamentos urbanos, sabemos que un campamento debe pensarse para crear espacios donde convivir, compartir y descubrir nuevas formas de relacionarse con el entorno y con los demás. Ahí está la clave. Porque son estas las experiencias que nos permiten que los/as niños/as crezcan desde la autonomía, la empatía, la participación y la convivencia. Porque más allá del ocio, queremos que los campamentos de verano sean auténticos espacios socioeducativos.
Campamentos inclusivos: aprender a convivir con personas diferentes
La convivencia con niños y niñas que tienen realidades, intereses y formas de ser distintas es una de las grandes experiencias de los campamentos inclusivos. Porque en el día a día escolar o familiar solemos movernos en entornos relativamente conocidos. Sin embargo, en un campamento se rompen estas dinámicas y se crean nuevos grupos donde cada persona aporta algo diferente. Esto favorece la empatía, la tolerancia y el respeto y amplía su mirada sobre el mundo, contribuyendo a construir relaciones más sanas y respetuosas. Y esto es especialmente enriquecedor cuando además se trabaja desde una perspectiva inclusiva. Compartir experiencias diversas ayuda a normalizar la diferencia y a entender que todas las personas tienen un lugar dentro del grupo. Pero hay más, porque de estas experiencias se integra la escucha activa, la resolución de conflictos o la capacidad de adaptación.
Por otro lado, de esta convivencia surge un aprendizaje importantísimo. Como seres sociales que somos, el sentimiento de pertenencia es una de las herramientas para fortalecer autoestima y confianza personal. Algo que los campamentos consiguen con sus dinámicas grupales, juegos cooperativos o actividades compartidas en las que se experimenta cómo cada persona tiene algo valioso que aportar. Y eso es especialmente importante durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que sentirse aceptado/a y reconocido/a influye directamente en el bienestar emocional.
Descubrir capacidades que no sabían que tenían
Y en estas nuevas dinámicas en las que la infancia sale de sus roles habituales es en las que encuentran habilidades creativas, deportivas o sociales que no habían tenido oportunidad de explorar antes.
En Siete Estrellas – SocialMente buscamos actividades diseñadas para fomentar la participación y el descubrimiento personal, en busca de que cada niño/a tenga nuevas oportunidades para encontrar su espacio. A veces, lo hemos visto en repetidas ocasiones, basta con una actividad concreta, una conversación o el apoyo del grupo para que alguien gane confianza y se atreva a hacer algo nuevo.
Hay niños y niñas que descubren que se les da bien hablar en grupo, otros que encuentran en el deporte una nueva motivación o quienes desarrollan capacidades creativas que hasta entonces habían pasado desapercibidas. Y todo ello ocurre de manera natural, sin presión y desde el disfrute. Porque cuando la infancia se siente segura y acompañada, aparecen nuevas formas de expresarse y relacionarse y en ese tipo de experiencias queda una huella muy positiva en la autoestima.
Desconectar de pantallas y reconectar con el entorno
Además, entendemos que el verano debe ser una oportunidad para reducir el ritmo acelerado del día a día y recuperar experiencias más simples y significativas. Los campamentos abren espacio a otras formas de entretenimiento y relación que impactan de manera directa sobre el bienestar emocional, la reducción del estrés y la mejora del estado de ánimo. El juego presencial, la creatividad y la interacción directa entre iguales, entre otros factores, favorece una desconexión saludable de rutinas y también de pantallas y dispositivos electrónicos.
Conversar cara a cara, jugar en equipo, explorar el entorno o participar en actividades al aire libre, es decir, el juego compartido y las relaciones presenciales, ayudan a desarrollar la imaginación, la atención y las habilidades sociales de manera mucho más natural. Recordemos: correr, experimentar, reír, ensuciarse o descubrir nuevos espacios también forma parte del desarrollo emocional y social de la infancia.
Estamos formando nuevos equipos
En estos momentos, estamos formando los equipos de los campamentos de verano en Madrid para este verano. Si compartes nuestra filosofía y quieres sumarte al equipo, puedes enviarnos aquí tu CV.
Mucho más que ocio de verano
Algunos de los aprendizajes más valiosos que se llevarán los/as más pequeños/as este verano no vamos a enseñarlos nosotros/as de manera directa. Surgirán de lo cotidiano, de las dinámicas y rutinas que se vayan generando, pero también de una conversación espontánea tras una actividad, de resolver un conflicto en grupo, o cuando se ayude a un/a compañero o compañera. También mediante la superación, por ejemplo, al enfrentarse por primera vez a pequeños retos lejos del entorno escolar o familiar.
Un campamento de verano no debería entenderse únicamente como una alternativa de ocio para las vacaciones escolares, sino como un lugar donde aprender disfrutando y donde cada experiencia contribuya al desarrollo personal y social de niños y niñas. Y este es el enfoque que defendemos desde Siete Estrellas – SocialMente. Porque es cierto, sí. Un campamento puede durar unas semanas… pero algunos de sus aprendizajes permanecen toda la vida.