Un proyecto en la calle. Un proyecto pensado para atender las necesidades de un colectivo vulnerable desde el espacio donde los y las participantes son protagonistas, donde se sienten seguros/as para ser ellos/as mismos/as. O lo que es lo mismo: intervenir en espacios como plazas o calles, favoreciendo la integración y adaptación de los grupos más vulnerables fuera de los espacios institucionalizados.
Llevamos desde 2021 haciendo intervención con jóvenes y adolescentes en medio abierto en el municipio de Alcorcón, en un proyecto impulsado desde el servicio Educación de Calle del municipio y enfocado en prevenir y dar respuesta a las problemáticas de la infancia y juventud en situación y/o riesgo de conflicto social. Durante estos cuatro años, han participado más de 300 adolescentes y jóvenes con problemáticas familiares, escolares o personales, dificultades de socialización, medidas judiciales, o que se encuentran en procesos de búsqueda de identidad (como personas migrantes o LGTBIQ+). Todos ellos se han acercado al proyecto por iniciativa propia o mediante derivación de asociaciones, institutos o servicios sociales.
Nuestra pretensión ha partido de la necesidad prioritaria de generar lazos de confianza y referencia para niños/as y adolescentes (de entre 13 y 21 años) y a partir de ahí reforzar valores y relaciones y mejorar su calidad de vida y de bienestar social. Si quieres saber cómo hemos trabajado en este proyecto, sigue leyendo.
Intervención desde el medio abierto
La base sobre la que se ha partido ha sido la intervención desde un medio abierto. ¿Qué queremos decir? Situando la calle como punto de encuentro. Según especifica Rebeca Brandi, coordinadora de proyectos, “aquí se localiza, contacta y comienza la relación con jóvenes que, en muchos casos, no acceden a otros recursos normalizados o rechazan, en un primer término, la intervención. En este medio es donde logramos acercarnos a ellos para trabajar, progresivamente, la intervención individual que le ayude a avanzar en la consecución de objetivos”. Pero también tenemos presente la necesidad de intervención en centros educativos (IES), tanto en aulas como en el periodo de recreo, acercando el proyecto y educadores implicados a los adolescentes de forma cercana y segura e implicando, al mismo tiempo, al equipo educativo en un entorno de confianza.
De este modo, y partiendo de la observación de la realidad, marcamos algunas pautas clave de intervención:
- Individual: acompañamiento personalizado para que cada adolescente pueda marcarse y alcanzar sus propios objetivos, con el apoyo de un educador o educadora como guía.
- Grupal: creación de espacios de aprendizaje colectivo, donde se desarrollan habilidades sociales y personales a través de actividades compartidas.
- Comunitaria: promoción de la integración social desde un enfoque de desarrollo comunitario, implicando a las familias, al barrio y a las instituciones del municipio.
Por y para ellos/as
Si lo que queremos es acercarnos a ellos/as en su territorio, era necesario crear espacios de referencia para los y las jóvenes, diseñados por, con y para los protagonistas. Y así lo hicimos. Por un lado, nos acercamos a través del deporte en la calle, con quedadas semanales para practicar calistenia, promoviendo así deporte y convivencia en lugares públicos y abiertos. También diseñamos espacios grupales en el Centro Joven de Alcorcón, a raíz de la propia petición de los/as participantes, que querían disponer de un espacio propio para relacionarse. En este centro, hemos podido poner en marcha actividades (como juegos de mesa o en equipo) y excursiones, como una oportunidad para reforzar relaciones y compartir experiencias. Además, mediante estas dinámicas hemos logrado reforzar vínculos e impulsar la creación de una comunidad y el sentimiento de pertenencia asociados a ella.

¿Qué hemos logrado?
Lo que nació como un proyecto incipiente es, a día de hoy, una iniciativa de referencia en el municipio no solo para los/as jóvenes que participan, sino también para entidades públicas que han visto cómo es posible llegar donde otros recursos no llegan. Lo que empezó en plazas y parques, con jóvenes derivados por otros recursos, hoy se ha transformado en un espacio al que muchos acuden por iniciativa propia y esto es síntoma de que la propuesta socioeducativa ha funcionado. De manera resumida, estas serían las pretensiones que nos marcamos al poner en marcha el proyecto:
- Reducir o eliminar factores de riesgo de exclusión.
- Potenciar la autonomía personal.
- Favorecer la integración social y mejorar el bienestar de los/as participantes.
- Mejorar la relación con el entorno social y familiar.
- Favorecer la creación de espacios de participación juvenil para fomentar el ocio, el diálogo y la implicación comunitaria.
Y si nos preguntas si algo que consideramos como clave de éxito, sin duda, la capacidad para adaptarse a las demandas y necesidades reales de la juventud, entendiendo que no basta con estar en la calle, sino que es necesario escuchar, comprender y construir relaciones basadas en el respeto y la confianza. Desde este compromiso, todo es más sencillo y posible. Para muestra, este proyecto.