Qué importancia tiene la calidad en nuestros proyectos socioeducativos

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Hace ya muchos años nos dimos cuenta de que la calidad en un proyecto no debíamos entenderla como un añadido, sino como la base que iba a permitirnos garantizar un impacto positivo real en cada acción, iniciativa o servicio de la entidad. Algo, qué duda cabe, fundamental si hablamos de una entidad que promueve inclusión social, participación o igualdad de oportunidades. 

Llevamos 25 años comprometidos con la calidad de nuestros proyectos

Disponer de un sistema sólido de gestión de la calidad fue, desde siempre, prioritario para nosotros y la certificación Norma ISO 9001, que llegó por primera vez en 2016, se convirtió en una herramienta fundamental para el trabajo que hemos venido desarrollando estos años.

José Luis Puebla Cuevas, director general de Siete Estrellas – SocialMente, explica que “la ISO 9001, una norma internacionalmente reconocida, establece los requisitos que debe cumplir un Sistema de Gestión de la Calidad. Explicado de forma sencilla, contar con esta certificación significa que la entidad cuenta con procesos claros, revisados y orientados a asegurar que los servicios que presta cumplen con las necesidades de sus clientes —en este caso, tanto entidades públicas como privadas— y también con los requisitos legales y reglamentarios aplicables a su actividad”. 

→ Te contamos más sobre cómo aplica la Norma ISO 9001 a nuestro trabajo.

Queda patente lo imprescindible de esta certificación y nuestro compromiso con la calidad, ¿verdad? Porque más allá de su carácter oficial y formal, para nuestra entidad supone ir un paso más allá: es nuestra manera de asegurarnos de que partimos de necesidades reales de las personas para las que trabajamos y del contexto social en el que se interviene.

Y eso lo hemos notado en las auditorías que hemos pasado a lo largo de estos años. En ellas hemos visto cómo se ha valorado positivamente el esfuerzo y la implicación de todo el personal en el correcto desarrollo del sistema, como un indicador claro de compromiso colectivo, pero también la ejecución de importantes proyectos sociales, que evidencian el impacto real y sostenido de la entidad en su entorno. El completo análisis de riesgos y oportunidades, acompañado del establecimiento de acciones concretas para abordarlos, o el riguroso seguimiento de los procesos a través de indicadores que aseguran un control continuo, son otros factores destacados en estos informes.

Pero, ¿qué abarca nuestro sistema de gestión?

En líneas generales, podríamos hablar de dos grandes áreas. Por un lado, la gestión y desarrollo de servicios socioeducativos orientados a la promoción de inclusión y participación social. Y por otro, estaría la gestión e impartición de formación ocupacional y profesional, conforme al Catálogo de Especialidades Formativas y al marco del Sistema de Formación Profesional para el Empleo.

¿Y qué nos exige nuestro compromiso con la calidad? Revisar, evaluar y ajustar

La mejora continua. Así ha sido desde que comenzamos hace 25 años y, echando la vista atrás, esta exigencia de revisión y mejora se ha impuesto en cada acción emprendida por la entidad. Porque un sistema de calidad no se implanta una sola vez, sino que debe ser evaluado, actualizado y fortalecido conforme evolucionan los retos sociales y las necesidades de quienes participan en los programas.

En la práctica, ¿qué significa todo esto para el trabajo diario de la entidad? Significa que cada servicio se desarrolla siguiendo procedimientos establecidos que responden a los procesos estratégicos definidos para garantizar su calidad. Entre los requisitos centrales del sistema se encuentran la planificación y el control exhaustivo del desarrollo y la evaluación de los proyectos, la disponibilidad en la atención a clientes, participantes y profesionales, así como la capacidad de adaptarse a las necesidades específicas de cada grupo. También se asegura el cumplimiento de los requisitos de cada cliente y, algo esencial, la fiabilidad y calidad efectiva del servicio ofrecido.

El papel de la cultura interna 

Si tuviéramos que señalar aquello que consideramos imprescindible para hacer posible este sistema de gestión responderíamos: la cultura interna que hemos sostenido desde los inicios. Construida desde la coherencia y responsabilidad, esta cultura nos ha permitido implementar la calidad desde la práctica, más allá del enfoque teórico. Del mismo modo que la entidad entiende lo social no sólo como un sector en sí mismo, sino como una manera responsable de hacer las cosas, la calidad se vive como una forma de actuar basada en criterios claros, éticos y orientados al bienestar colectivo. Compartir esta visión internamente, nos permite fortalecer la cohesión, fomenta la responsabilidad del equipo de trabajo y convierte la calidad en un compromiso común.

Apostar por la calidad en cada uno de nuestros proyectos puede considerarse una decisión estratégica, pero sobre todo una garantía de impacto, transparencia y responsabilidad social. La principal garantía de nuestra mejora continua, como entidad y como equipo.

 

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