“Este proyecto fue el germen de iniciativas de participación social que se desarrollaron en Madrid años después”, comenta Pachi Fernández, director ejecutivo de Siete Estrellas – SocialMente, cuando le preguntamos por el proyecto de participación infantil que pusimos en marcha en 2004 para el municipio de Rivas Vaciamadrid.
Un gran proyecto al comienzo de nuestra andadura
De ahí que hablemos de hito. La entidad llevaba pocos años en activo cuando llegó la oportunidad de poner en marcha uno de los proyectos más grandes a nivel técnico en ese momento, con la posibilidad de implementar metodologías y recursos muy punteros.
En aquella época, solo cuatro municipios en toda España trabajaban líneas de participación infantil y, hasta entonces, las experiencias se limitaban principalmente a encuestas o consultas puntuales.
La propuesta de Rivas fue diferente: dar voz real a la infancia y permitir que niños y niñas fueran protagonistas en todo el proceso, tanto a nivel técnico como político. El objetivo era claro: crear un órgano de participación universal donde toda la infancia del municipio pudiera expresar sus ideas, necesidades y propuestas.
Un modelo pionero
Más de 450 niños y niñas participaron en los primeros años del proyecto. La respuesta fue tan positiva que se hizo necesario organizar grupos en distintos centros, adaptados a diferentes edades y realidades —desde los 6 años hasta el Foro Juvenil, con jóvenes de hasta 13 años—.
A través de distintas actividades y espacios de trabajo, estos grupos reflexionaron sobre temas como el ocio y tiempo libre, la educación o el medio ambiente, aportando propuestas concretas para mejorar el municipio desde su propia mirada.
Entre los grandes hitos de este proceso, destacó la creación del Libro Blanco de la Infancia de Rivas, elaborado durante los dos primeros años del proyecto. En él se recogían las principales líneas de acción y propuestas surgidas directamente de la infancia local. A partir de este trabajo, se impulsaron juegos, campañas de sensibilización ciudadana, mejoras en parques y jardines —como el Parque Miralrío— y otras iniciativas centradas en la infancia y la sostenibilidad.
También se crearon las audiencias infantiles, un mecanismo que permitía trabajar con los centros educativos mediante sesiones de formación al profesorado y diseño de materiales didácticos sobre temas concretos como la movilidad escolar o los caminos seguros al cole.
Todo esto consolidó un modelo de participación activa y continuada, que no solo transformó la forma de implicar a la infancia en las políticas locales, sino que sentó las bases para futuros proyectos a nivel regional.
Un referente que perdura
“A principios de la década de los 2000, aún no se desarrollaban muchos proyectos enfocados en participación infantil a nivel nacional y esta iniciativa se alzó como una oportunidad para desarrollar nuestros servicios, convirtiéndose al final en todo un referente, que nos confirma que la voz de la infancia no solo debe ser escuchada, sino también tenida en cuenta para construir comunidades más justas, inclusivas y sostenibles”, destaca David Sierra, director del Área Social de Siete Estrellas – SocialMente.
Muchos de los mecanismos nacidos entonces —como los foros locales o las audiencias públicas— siguen hoy integrados en el gran proyecto de desarrollo comunitario de Rivas y, además, su éxito nos ha permitido replicar su metodología en otros municipios, ampliando el rango de acción de estas metodología, y tomando referencia para otras iniciativas como los foros locales para el Ayuntamiento de Madrid.
David Sierra lo resume muy bien: “Aquel proyecto fue un espaldarazo para subir un escalón más. Al final, fue la gran oportunidad de unir nuestras dos grandes señas de identidad —participación e infancia— en un solo proyecto”.