Intervención socioeducativa con menores: objetivos y metodología

intervención socioeducativa

Es uno de los públicos objetivo que más trabajamos dentro de la entidad. Especialmente con niños y niñas en riesgo de exclusión social, en busca de una prevención de situaciones de riesgo y fortalecer sus capacidades personales, familiares y sociales.

Y sabemos que es un trabajo importantísimo para contribuir al bienestar infantil, ya que hay muchas historias en las que existen dificultades familiares, absentismo escolar, aislamiento social, conflictos de convivencia, situaciones de vulnerabilidad o falta de recursos y apoyos.

Pero, si te lo has preguntado, te lo contamos: ¿en qué consiste exactamente una intervención socioeducativa con menores? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué metodología utilizamos y cómo se evalúan sus resultados?

¿Qué es la intervención socioeducativa con menores?

De manera resumida te podemos contar que se trata de un proceso planificado de acompañamiento y apoyo que, básicamente, lo que busca es promover el desarrollo personal, educativo y social de niños, niñas y adolescentes.

Y siempre hay un origen común: La intervención parte de un diagnóstico de las necesidades y capacidades de cada menor y de su entorno. A partir de aquí marcamos objetivos y desarrollamos actuaciones adaptadas a cada situación.

Algo que puede desarrollarse tanto de forma individual como grupal y comunitaria, y puede implicar la coordinación entre diferentes agentes, por ejemplo:

  • Menores y adolescentes
  • Familias
  • Centros educativos
  • Servicios sociales
  • Profesionales de la educación social
  • Psicología y otros perfiles especializados
  • Entidades sociales
  • Recursos comunitarios
  • Administraciones públicas

Cuando la intervención socioeducativa es necesaria

No necesitamos una situación grave para ejercer una intervención socioeducativa de carácter preventivo o de detección temprana. Hay muchos contextos que permiten justificar este tipo de actividad, desde dificultades de adaptación escolar a problemas de convivencia, conflictos familiares, situaciones de aislamiento social, necesidades de integración o riesgo de abandono educativo.

La intervención socioeducativa con menores

Cuando trabajamos con menores, todos los objetivos que nos marcamos como equipo parte directamente de las necesidades que hemos detectado en una primera fase de análisis de caso. A partir de aquí todo el trabajo se adaptará a esas necesidades, pero también a la edad y contexto de cada menor. Estas son algunas de nuestras pretensiones con esta actividad:

1. Favorecer el desarrollo personal

O lo que es lo mismo, ayudar al menor a que desarrolle esos recursos personales que le le van a ayudar afrontar diferentes situaciones en su día a día, trabajando así la autoestima, el conocimiento o su propia responsabilidad y autonomía. Aquí nunca buscamos darles respuestas cerradas, sino hacer un trabajo de acompañamiento para que pueda desarrollar sus propias capacidades.

2. También el desarrollo educativo

Mejora de los hábitos de estudio, motivación hacia el aprendizaje o prevención del absentismo son algunas de las casuísticas en la que encontramos necesaria la intervención socioeducativa. Pero en ningún caso esta actividad debemos entenderla como sustitutiva de la actividad propiamente educativa, sino como un apoyo y también puente entre el menor y los diferentes agentes que conforman su sistema educativo.

3. Prestar atención a las habilidades sociales

Abordamos las relaciones con iguales, familia, profesorado y otros agentes, prestando atención a competencias fundamentales como la escucha activa y la comunicación, la empatía y asertividad, la resolución de conflictos y la cooperación o el respeto a la diversidad. De este modo, la intervención socioeducativa aporta herramientas para establecer relaciones saludables.

4. Ante situaciones de riesgo y exclusión social: actuar

Es uno de los grandes objetivos de la intervención socioeducativa: identificar de forma temprana aquellas dificultades para poder activar recursos y apoyos antes de que estas situaciones se agraven.¿ Algunos ejemplos? Abandono escolar, aislamiento social, conflictos familiares o situaciones de vulnerabilidad.

5. Más allá del entorno educativo, el contexto familiar

Cuando las circunstancias lo requieren, el trabajo con el menor debe complementarse con una intervención con su entorno familiar. Ya sea para mejorar la comunicación familiar, favorecer pautas educativas adecuadas o facilitar el acceso a recursos y servicios, nuestro trabajo en intervención en el entorno en el que convive puede resultar fundamental para el desarrollo del menor.

6. Promover la participación y la inclusión social

Es una de las áreas en la que  más experiencia tenemos. Cuando la intervención se encarga de favorecer la participación infantil y adolescente, promover el ocio educativo, la dinamización comunitaria o la participación en proyectos comunitarios.

Ejemplos de proyectos de intervención socioeducativa:

Llevamos más de 25 años, que se dice pronto, ejecutando proyectos donde la intervención socioeducativa ha transformado vidas y barrios enteros. Calle Alcorcón es uno de estos ejemplos. También en Carabanchel ejecutamos atención socioeducativa o en Villaverde, donde nuestra intervención se centra en el apoyo a menores y familias.

Estos son los principios que una buena intervención socioeducativa debe seguir

Sin estos principios, un programa de intervención con menores no se estará desarrollando adecuadamente.

  • Individualización: Cada menor tiene unas circunstancias, necesidades, capacidades y ritmos diferentes. Adaptarnos a esa realidad en nuestra intervención debe ser primordial.
  • Participación: Los menores deben tener voz en las decisiones que afectan a su vida y a sus procesos, siempre teniendo en cuenta su edad y grado de madurez.
  • Prevención: La detección temprana permite actuar antes de que determinadas dificultades se consoliden. La necesitamos.
  • Enfoque integral: El menor no puede entenderse de manera aislada. Es necesario considerar su contexto familiar, educativo, social y comunitario.
  • Potenciación de capacidades: La intervención debe partir también de las fortalezas del menor y de su entorno y trabajar para fomentar su desarrollo.
  • Trabajo en red: La coordinación entre profesionales y recursos permite ofrecer respuestas más completas. La administración pública, el profesorado, las asociaciones de familias, los centros sociales… todos deben trabajar desde la colaboración.
  • Flexibilidad: Debemos huir de la rigidez a la hroa de determinar objetivos y actuaciones, ya que hay multitud de factores que pueden requerir de posteriores ajustes a medida que evoluciona la situación. Así adaptamos la intervención socioeduvativa durante la pandemia, todo un ejemplo de la importancia de saber adaptarse.

Plantilla con ejemplo de un proyecto de intervención socioeducativa

Vamos a poner en práctica lo que te estamos contando. Imaginemos un programa municipal dirigido a adolescentes que presentan dificultades de integración escolar y social. ¿Cómo construimos el proyecto de intervención socioeducativa? Primero, debemos hacernos algunas preguntas:

  • ¿Qué necesidades hemos detectado? Así definimos correctamente el problema y conocer el contexto.
  • ¿Qué queremos conseguir? Para establecer objetivos concretos, realistas y evaluables.
  • ¿Cómo vamos a intervenir? Podemos aquí metodologías y actuaciones que se adecúen a las características de los menores.
  • ¿Con quién tenemos que trabajar? Analizamos qué agentes deben formar parte de la actividad: familias, centros educativos, profesionales, recursos comunitarios…
  • ¿Cómo sabremos si ha funcionado? Necesitamos definir previamente los indicadores y realizar un seguimiento continuo.

A partir de esta fase de análisis, la actividad de intervención podría definirse siguiendo este esquema:

Necesidad detectada: dificultades de vinculación educativa y social.

Objetivo general: favorecer la inclusión educativa y comunitaria de los adolescentes participantes.

Objetivos específicos:

  • Mejorar las habilidades sociales.
  • Reforzar hábitos relacionados con el estudio.
  • Mejorar la gestión emocional.
  • Favorecer la participación en actividades comunitarias.
  • Reforzar la coordinación con las familias y los recursos educativos.

Actuaciones:

  • Acompañamiento individual.
  • Talleres grupales.
  • Actividades de ocio educativo.
  • Dinámicas de habilidades sociales.
  • Tutorías de seguimiento.
  • Trabajo con familias.
  • Coordinación con centros educativos y recursos municipales.

Evaluación:

Aquí tenemos que establecer los indicadores relacionados con la actividad: asistencia, participación, evolución de los objetivos individuales y grado de consecución de resultados previstos, etc.

Siguiendo esta estructura que te proponemos como plantilla podrás definir el esquema básico de trabajo de una intervención socioeducativa concreta. Esperamos que te sirva de ayuda.

Siete Estrellas: nuestra experiencia en intervención socioeducativa en Madrid y Euskadi

Sin los profesionales que forman parte de Siete Estrellas – SocialMente, no habría sido posible ejecutar los programas de intervención socioeducativa que hemos desarrollado en los más de 25 años de historia de la entidad. Profesionales capaces de adaptar las actuaciones a las necesidades de cada municipio y de cada colectivo, poniendo en el centro las labores de acompañamiento, prevención, participación y trabajo comunitario que exige cada propuesta.

Si desde tu ayuntamiento o entidad estáis buscando desarrollar un programa de intervención socioeducativa con menores, podemos ayudarte a diseñar una propuesta adaptada a las necesidades de vuestro territorio. No dudes en escribirnos 🙂

 

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