El programa de Salud Joven de Tres Cantos promueve el bienestar emocional de jóvenes de entre 12 y 35 años y sus familias a través de la atención psicológica, la prevención y el trabajo conjunto con centros educativos y servicios municipales. Hablamos con Álex Meizoso García, profesional de Siete Estrellas – Socialmente al frente de este programa, para conocer cómo se trabaja en la creación espacios de confianza, fortalecimiento de las redes de apoyo y en el despliegue de herramientas para afrontar las dificultades antes de que se agraven.
¿Cuál es el objetivo principal del programa para el municipio de Tres Cantos?
El objetivo principal del programa de Salud Joven en Tres Cantos es la prevención y la promoción de la salud física y mental de la población joven del municipio, a través de acciones de sensibilización y acompañamiento para un mayor bienestar emocional.
El proyecto trabaja con jóvenes de 12 a 35 años. ¿Cómo cambia la intervención psicológica según la edad y las circunstancias de cada persona?
La intervención psicológica se ajusta siempre al individuo, no existe una forma genérica de trabajar con todas las personas de la misma edad. Sin embargo, la etapa vital sí puede influir en las necesidades que pueden aparecer. Por ejemplo, durante la adolescencia, las relaciones entre iguales, la construcción de la identidad y el contexto suelen protagonizar las demandas con las que vienen a sesión, mientras que en el caso de los jóvenes adultos, adquieren mayor peso la autonomía, las relaciones de pareja, los estudios o la incorporación al mundo laboral.
¿Qué papel tienen las familias en este proceso y cómo trabajáis con ellas para mejorar el bienestar de niños, adolescentes y jóvenes?
La familia es la “primera escuela emocional” de las personas y es en la interacción con ellos donde se desarrollan las primeras estrategias de regulación emocional ya que aprendemos a reconocer y gestionar nuestras emociones, a relacionarnos con otras personas y a enfrentarnos a las dificultades con las que nos vamos encontrando en cada etapa del desarrollo. Es por ello que acompañar a las familias es otra forma de promover la salud mental de sus hijos e hijas.
En cursos anteriores se llevó a cabo una Escuela de Familias que consistía en invitar a un o una ponente especializada en diversos temas de la salud mental de los adolescentes el tercer jueves de cada mes, con el objetivo de ofrecer a las familias un espacio de formación y reflexión. En la actualidad, la Escuela de Familias será trasladada a la futura ludoteca que se inaugurará en diciembre de este curso escolar.
También intervenís en los centros educativos. ¿Qué aporta llevar la educación para la salud a las aulas y trabajar directamente con alumnado y docentes?
Los adolescentes pasan una gran parte de su día en el centro escolar, el cual se convierte en la mayoría de casos en su principal lugar de socialización con sus iguales. El trabajo en el aula nos permite acercarnos a ellos en un entorno más cotidiano lo que facilita que se generen espacios de reflexión sobre cuestiones relacionadas con la salud mental, las relaciones de buen trato, la gestión del estrés o la regulación emocional. Además, en la actualidad, nos hemos alejado mucho de los talleres-charla y en la mayoría de ocasiones son de carácter participativo, lo que permite que salgan a relucir algunas de sus experiencias personales, dudas, miedos o curiosidades, fomentando el debate y permitiendo una mayor profundización en los temas abordados.
Este curso habéis puesto en marcha dos grupos de jóvenes migrantes. ¿Qué necesidades específicas habéis detectado en estos grupos y qué aporta el trabajo grupal?
Los dos grupos creados parten de un proyecto previo que se llevó a cabo el curso pasado con adolescentes y este año se planteó la opción de hacerlo también con personas adultas. El principal beneficio de trabajar el duelo migratorio de manera grupal es la red de apoyo que se crea de forma simultánea. Comenzar desde cero en otro país puede ser una realidad compleja y en ocasiones solitaria. El proceso de adaptación contiene muchas aristas (desde la diferencia en cuanto al idioma, desconocimiento de algunas normas sociales, la gastronomía, las complejidades burocráticas, los medios económicos entre muchos otros). En ese sentido, el trabajo en red permite que los participantes puedan apoyarse los unos a los otros, ya sea compartiendo experiencias personales que puedan ser de utilidad, ofreciendo apoyo emocional o incluso facilitando el contacto de otros recursos que por experiencia saben que funcionan.
En el caso de los adolescentes, el grupo cumple una función social muy importante.
En el caso de los adolescentes, el grupo cumple una función social muy importante. El curso pasado había un par de participantes cuyo único momento de socialización en toda la semana era la hora y media de reunión a la semana. A esas personas en particular, el grupo les permitió conocer a otras compañeras que habían vivido experiencias similares y con las que pudieron formar lazos de amistad. El hecho de que tanto ellas como el resto hayan decidido continuar este año son una bonita señal de continuidad que permite ver el valor que tiene para ellas este espacio.
Desde tu experiencia, ¿qué señales deberían alertar a una familia o a un centro educativo de que un adolescente puede necesitar apoyo psicológico?
Generalmente ante esta pregunta la respuesta suele ser prestar atención a los cambios bruscos en el estado de ánimo, desempeño académico, forma de vestir, actitud, etc., como algunas de las señales de que está ocurriendo algo de fondo, pero también es cierto que todas esas respuestas y reacciones pueden estar presentes dentro de la norma de lo que es la etapa adolescente.
En ese sentido, lo que suelo decirle a las familias y profesionales de la educación es que utilicen su criterio personal para determinar si esos cambios tienen sentido para el o la menor en cuestión o si se trata de algo extraordinario.
Por otra parte, es importante dar espacio para que sean ellos los que se acerquen y una buena estrategia para ello es crear un ambiente en el que se sientan seguros para poder abrirse. Generalmente, los adolescentes tienen a algún adulto o adulta de referencia con quienes se suelen sentir más cómodos hablando. Puede ser un padre o madre, pero en muchas ocasiones es un profesor, profesora o monitores. Si trabajas con adolescentes, esos pequeños espacios en los que son ellos los que se acercan pueden marcar una gran diferencia para ellos. Lo más importante es que sepan que hay personas dispuestas dispuestas a escucharles y que tienen la opción de pedir ayuda.
¿Qué importancia tiene prevenir y hablar de salud mental antes de que aparezca un problema grave?
Para citar a una compañera del municipio, Natalia Ghezzi, podemos referirnos a los problemas de salud mental como un río caudaloso que termina en una gran cascada. En ocasiones, algunas personas caen y son arrastradas por la corriente y la tarea de los salvavidas (es decir, los profesionales de la salud), es impedir que las personas lleguen a ese punto.
La intervención consiste en ayudar a quienes están dentro del río, mientras que la prevención busca evitar que las personas caigan en él, proporcionando herramientas para que al atravesar dificultades, puedan afrontarlas antes de que la situación se agrave
La prevención no sustituye a la intervención, hay situaciones en las que se requiere la presencia de ambas, pero sí nos permite trabajar antes para poder crear condiciones en las que sea menos probable que el problema se agrave.
¿Qué es lo más te motiva de este programa, la mayor satisfacción?
Lo mejor del programa de Salud Joven es la amplia gama de acciones que se pueden llevar a cabo. En mi caso, me gusta hablar con las familias y los y las jóvenes tricantinas, suelo reunirme con todos los departamentos de orientación de los centros educativos públicos y concertados y con las diferentes áreas del ayuntamiento, como Servicios Sociales, Igualdad, Inmigración, Educación, entre otros para poder detectar las diferentes necesidades y a su vez, poder plantear propuestas y desarrollar proyectos que permitan una prevención y promoción de la salud. Es decir, es un trabajo en el que cabe la creatividad y en lo personal, se trata de una cualidad que valoro enormemente. Trabajo con personas muy entusiastas, formadas y dispuestas a sacar adelante todo aquello que pueda generar un impacto positivo.
Si tuvieras que resumir en una idea qué aporta este proyecto a los jóvenes y sus familias, ¿cuál sería?
El proyecto aporta acompañamiento y un espacio de confianza en etapas de la vida en las que pueden surgir muchas dudas e incertidumbre tanto personales como relacionadas con el entorno. Al ser un servicio centrado en la prevención, nuestra labor es estar disponibles, escuchar y ofrecer apoyo y comunidad.