¿Cómo podemos lograr implicar más a las personas mayores en la vida social? ¿Cuáles son sus necesidades y cómo podemos acompañarlos para evitar su aislamiento, especialmente a raíz de la pandemia por covid-19? ¿Qué procesos podemos articular para prestar una atención integral al colectivo?
Un montón de preguntas a las que dar respuesta que fueron el germen sobre el que construimos el proyecto de Prevención, detección e intervención sobre mayores en riesgo social del Distrito de Fuencarral – El Pardo. Ejecutado por Siete Estrellas – SocialMente entre 2020 y 2023 ha sido, sin duda, uno de los grandes hitos de nuestras iniciativas vinculadas a intervención social.
La pretensión la teníamos muy clara: mejorar la calidad de vida de las personas mayores del distrito, mediante la atención integral a sus necesidades, la prevención de situaciones de riesgo y fomentando un arraigo con un entorno que les era más que familiar, su entorno personal y social.
Y la realidad estaba ahí: en dicho distrito, las personas mayores de 65 años -más de 52.000 personas en el año 2021- eran el grupo poblacional principal con necesidades no cubiertas, independientemente de si se debía a la dificultad de acceder a servicios, por aislamiento, por deterioro físico y cognitivo o por el rechazo al apoyo de servicios sociales.
¿Qué podíamos hacer?
De forma resumida: empoderarse para ayudar a establecer una socialización sana y una autonomía en todos los procesos de su vida.
Y para lograrlo, teníamos que mantener un trabajo de coordinación, que se convirtió en premisa indispensable. Quisimos, además, poner el foco en las desigualdades de acceso que afectan a las mujeres mayores, en busca siempre de una atención y perspectiva más equitativa e inclusiva.
Y ¿cómo lo hicimos? Los pasos de nuestra intervención social con personas mayores
Por un lado, priorizamos la atención individualizada y personalizada, para que cada usuario atendido se sintiese el centro del servicio, incluyendo en algunos casos terapia ocupacional domiciliaria, y poniendo atención especial a la formación para el equipo técnico. Te resumimos aquí, brevemente, el proceso que seguimos:
- En primer lugar, pusimos en marcha la fase de detección activa. Lo que buscábamos era identificar aquellas personas que se encontraran en situación de vulnerabilidad, aislamiento o riesgo, y para ello utilizamos tres canales: datos del padrón, derivaciones desde Servicios Sociales y la difusión ciudadana a través de cartelería.
- Posteriormente, realizamos un acercamiento personalizado, de tú a tú, a estas personas, lo que nos permitió generar confianza. Este contacto incluía llamadas telefónicas y visitas domiciliarias para identificar necesidades concretas y valorar el grado de riesgo a través de entrevistas y cuestionarios.
- Tras estos primeros pasos, llegaba el diagnóstico, a partir del cual el equipo se encargaba de diseñar un plan individualizado de intervención social que pudeira incluir acompañamientos, gestiones, seguimiento y fomento de redes sociales y autonomía.
- En los casos necesarios, se activó también un servicio de terapia ocupacional domiciliaria para recuperar o mantener capacidades funcionales mediante entrenamiento cognitivo y adaptar el entorno del hogar. Todo ello siempre con la máxima coordinación con las trabajadoras sociales de la zona. Debíamos garantizar una respuesta integral, personalizada y eficaz.
La experiencia desarrollada entre 2020 y 2023 nos dejó aprendizajes valiosos y evidencias claras: cuando el enfoque se centra en la persona y cuenta con los recursos adecuados, la formación técnica y la coordinación efectiva entre servicios, el impacto real es incalculable.
Con este proyecto logramos grandes metas. Y no hablamos solo de lograr reducir situaciones de aislamiento y riesgo social, sino que también de cómo fuimos capaces de impulsar una nueva forma de entender la relación con este colectivo, basada en el respeto, la autonomía y el derecho a vivir con dignidad en su entorno habitual.
Y en ello seguimos. Porque desde Siete Estrellas – SocialMente seguiremos trabajando para que este modelo de intervención pueda extenderse y adaptarse a otros contextos, con la escucha activa, la colaboración comunitaria y el acompañamiento respetuoso como bandera. Ejemplo de ello es nuestra colaboración con Red Soledad.es.
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