By: Siete Estrellas On: agosto 14, 2019 In: Siete Estrellas Comments: 0

En los últimos años, se habla mucho de diversidad familiar. Las transformaciones jurídicas y legales, culturales y sociales han posibilitado nuevos modelos de familia.

Las familias, aunque puedan tener puntos en común, difieren mucho entre sí.

Entorno socioeconómico, valores, expectativas, normas, habilidades sociales y de resolución de conflictos… son algunos de los puntos que contribuirán a definir unas determinadas dinámicas de relación. Todo ello tendremos que tenerlo en cuenta a la hora de hacer mediación familiar.

Cambios que pueden originar conflictos

El contexto cambia, es algo que no podemos dominar, e, independientemente de que podamos influir o no en él, será algo que tendremos que asumir. Esto genera incertidumbre, que será alimentada asimismo por el hecho de que las personas también cambiamos. Evolucionamos, no sólo para bien o mal. Los cambios no tienen por qué ir en una dirección. Simplemente, son eso, cambios.

Por ello, los conflictos son inevitables. La comunicación no siempre es la más adecuada, puede fallar el escuchar, puede faltar entendimiento.

El papel de la mediación familiar

Los conflictos son inevitables, pero podemos resolverlos.

En Siete Estrellas, conocemos la importancia de una buena mediación familiar para el desarrollo de cada individuo y para la cohesión familiar.

En el conflicto, lo más aconsejable es abordar el tema con una mirada positiva, respetar, reconocer y legitimar el discurso del/a otro/a, asumir la propia responsabilidad y centrarse en lo que puede tener solución.

La labor principal, dentro de la mediación familiar, no es solucionar un problema puntual. Se trata de plantear la mediación con vistas al futuro, para que la familia sea  independiente y pueda diseñar estrategias para solucionar próximas crisis. Es decir, el objetivo es empoderar a la familia para que pueda gestionar los problemas como retos y convertirlos en oportunidades de crecimiento.

La mediación prima la colaboración, en lugar de poner el foco en el enfrentamiento. El diálogo es esencial en la resolución de problemas. Se busca que se compartan necesidades e intereses y se aprenda a ver los de la otra persona, en un espacio neutral. Cada persona va vislumbrando su responsabilidad en el conflicto, y va tomando partido. Esto significa que cada persona hará autocrítica, para ver cómo puede contribuir a la familia, en lugar de intentar “cazar” culpables de la situación.

Resolución de conflictos e inclusión

En el seno de la familia niñas/os y jóvenes encuentran referentes. El tipo de vínculos y relaciones de apego que se forman tiene gran peso en las posteriores relaciones en la vida adulta.

Un apego seguro en la infancia ejerce de factor de protección para una buena salud mental. La familia, por otra parte, sirve de red de apoyo social. Ante adversidades, las personas pueden encontrar en ella y en amigos y amigas una mayor seguridad, inclusión social.

Solucionemos los conflictos hoy. No los acumulemos. ¡Que no se hagan bola!

En Siete Estrellas trabajamos la mediación familiar. Apreciamos su carácter pedagógico y las posibilidades que ofrece para el empoderamiento de las personas, pues se enseñan formas de comunicación. Conoce más de ello en: Menores y Familia.

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