By: Siete Estrellas On: junio 25, 2019 In: Dinamización Social Comments: 0

Las niñas y niños dejaron las aulas y, mientras algunos padres y madres deciden que las vacaciones son para disfrutarlas en familia, otros/as apuestan por campamentos de verano.

Lejos de ser algo para tener aparcados a los hijos e hijas, las actividades de los campamentos de verano van pensadas para ir más allá del mero disfrute. Mientras los/as peques sienten que los campamentos de verano son fantásticos como entretenimiento, nosotros/as sabemos que pueden tratarse de oportunidades de aprendizaje alucinantes.

La educación continúa en verano

Fuera del marco escolar y familiar también se aprende. En los campamentos de verano se favorece una educación en valores y se promueve la inclusión social de quienes participan.

El trabajo en equipo y el cooperativismo son algunos de los aspectos que más se cuidan y más destacan. Las niñas y niños hacen amistades nuevas, y surgen sentimientos de grupo y de compañerismo. En muchas actividades, alcanzar los retos que se proponen depende directamente del trabajo en sintonía. Es el grupo el que gana, y los/as compañeros/as deben mostrar solidaridad entre sí.

En los campamentos de verano, por otro lado, se oferta un tipo de ocio saludable. Niñas y niños pueden comprobar cómo hacer deporte o estar en la naturaleza puede ser muy divertido. Se enseñan rutinas como algo positivo, que ayuda en los propósitos, al igual que hábitos saludables, para sentirnos al 100% durante todo el día.

Ocio y tiempo libre, claves en el desarrollo personal

La formación académica es muy importante en el desarrollo infantil y juvenil, y se tiende a conceder menos valor al ocio y el tiempo libre.

Por eso son tan interesantes los campamentos, donde el juego nos ayuda a conocernos, a descansar, a aumentar nuestras habilidades de comunicación y socializar. Dentro de la Convención sobre los Derechos del Niño existe un artículo que abarca específicamente el derecho del niño o la niña a tener momentos de esparcimiento y a practicar actividades recreativas.

Hay niñas y niños que viven su día a día entre clases: pintura, fútbol, judo, inglés… En los campamentos de verano se antepone el ocio, y se concede un espacio para volver a ser, simplemente, niñas/os.

Campamentos de verano inclusivos

Una de las herramientas con las que contamos para impulsar la inclusión son los campamentos de verano. Pueden ser plenamente inclusivos, en el sentido de que entre los/as participantes se incluyen niñas/os con diversidad funcional o en riesgo de exclusión social. Incluso, niñas y niños con enfermedades crónicas, que tienen las mismas ganas de divertirse, y la misma necesidad de hacer frente al sedentarismo, o de ganar confianza en sí mismos/as.

El contacto y la interacción continua entre quienes asisten a los campamentos resulta enriquecedor al haber un ambiente inclusivo. Por algunas dinámicas que se plantean, los campamentos de verano son lugares para cuestionar y reducir estereotipos. ¡No hay nada como las metas supraordenadas!

¿Metas qué? Sí, son las metas citadas antes, que sólo se pueden obtener si se piensa en estrategias conjuntas. En lugar de dividir en grupos, se pueden proponer retos en los que los grupos se originen de forma natural. Así, en lugar de haber alta competitividad, los niños y niñas se verán obligados/as a organizarse para tener éxito y crear subgrupos para cada tarea concreta que exija la meta.

En Siete Estrellas tenemos un gran historial de campamentos organizados. Los campamentos de verano inclusivos están diseñados para satisfacer las necesidades de cada persona. Nuestros equipos de monitores y monitoras tienen formación y experiencia ampliamente demostrada, y nos convertimos en facilitadores/as de veranos dignos de recordar y que dejan huella.

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