Plataformas digitales para la participación en el gobierno de tu ciudad, consultas ciudadanas, iniciativas legislativas y propuestas  populares, consejos ciudadanos,  asambleas locales virtuales, democracia digital, democracia 2.0… En los últimos meses, venimos escuchando con una intensidad considerable estas y otras expresiones relacionadas con el aumento de la participación y el protagonismo de los ciudadanos en la toma de decisiones que les afectan, en la generación de propuestas, iniciativas, en el debate y la aprobación de las mismas, etc. En resumen, la participación ciudadana en el gobierno de una comunidad.

El aumento y la facilitación de la Democracia Directa y la Participación Ciudadana a través de las nuevas tecnologías se ha posicionado tanto en el debate político como en el social.

Pero ¿Qué es la democracia directa? ¿Es posible? ¿Está contemplada por alguna ley? ¿Es algo nuevo? ¿Estamos preparados para participar? ¿Qué beneficios tiene?.¿Puede funcionar?. Estas y otras cuestiones surgen tanto para los escépticos y contrarios a estas iniciativas, como para los que están interesados y les gustaría que fueran una realidad.

A continuación, vamos a desarrollar algunas de estas cuestiones con la intención de contribuir a entender los aspectos que nos puedan ayudar a obtener alguna respuesta a estas preguntas:

 

¿QUE ES LA DEMOCRACIA DIRECTA?

La Democracia directa es la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones, en la formulación y derogación de leyes a través de una asamblea formada por los ciudadanos.

La mayoría de los estados democráticos, entre ellos el Estado Español, tienen una democracia representativa, donde los ciudadanos eligen a sus representantes y estos son los que toman las decisiones y ejercen el poder legislativo en una asamblea o parlamento. La mayoría de los estados contemplan en sus leyes algunos supuestos para la Democracia directa.

La Constitución Española en su artículo 1.2 establece que “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado“, y en su artículo 23.1 que “los ciudadanos tiene el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes”.

El artículo 92 solo permite referéndums consultivos. La posibilidad de un referéndum vinculante solo se contempla para la reforma constitucional.

La Petición Colectiva Legislativa (art.87) es la única herramienta de democracia directa contemplada en la Constitución. Para su registro en el parlamento, hace falta la recogida de 500.000 firmas por los promotores de una iniciativa legislativa. Pero la consecución de este respaldo popular tan solo implica la discusión de esta iniciativa en el Congreso de los diputados, sin existir siquiera obligación de aceptación de la iniciativa por el parlamento.

A nivel autonómico o local funciona de la misma manera. Es decir, la ciudadanía puede proponer iniciativas con el apoyo de un número determinado de ciudadanos. Pero la administración no tiene la obligación ni de su aceptación, ni tampoco de su toma en consideración.

 

¿ES LEGAL LA DEMOCRACIA DIRECTA?

Que no haya obligación por parte de la administración de tener en cuenta las iniciativas populares, no implica que no puedan hacerlo ni pueda favorecer la democracia directa.

Es decir, la administración puede establecer canales que favorezcan la generación y debate de propuestas por parte de la ciudadanía y manifestar el compromiso de tenerlas en cuenta a la hora de legislar y de gobernar. Siempre que estas favorezcan el interés general y su contenido no vaya en contra de la Constitución.

En resumen; la ley no obliga, pero es legal la voluntad política de favorecer la participación de la ciudadanía en el gobierno de su comunidad.

 

¿ES POSIBLE?

No solo es legal sino que es posible. Y es muy factible su implantación sobre todo en el ámbito local, donde los ciudadanos son más conscientes y conocedores de las necesidades de su comunidad. Al referirnos a un ámbito territorial más pequeño y a aspectos más directos de la realidad de una comunidad, es más fácil la organización, el debate y también la participación de un porcentaje considerable de la ciudadanía.

En otros países existe una larga tradición de democracia directa. El más conocido es el de Suiza, donde se viene desarrollando desde 1848 y aproximadamente se celebran unos 200 referéndum vinculantes al año en los diferentes niveles territoriales (municipal, cantonal y federal), siendo un referente en cuanto a participación democrática directa se refiere.

En Alemania y Estados unidos, a nivel regional existen también en diferentes regiones y ciudades sistemas de participación directa de generación o aceptación de iniciativas populares.

En los últimos años, países como Finlandia, Estonia e Islandia están apostando por la introducción de sistemas para el fomento de la generación de iniciativas populares y las consultas ciudadanas con un porcentaje de participación muy significativo, y que han llevado a la promulgación de leyes que amplían los derechos civiles.

 

¿EN QUÉ CONSISTE?

Algunas de las experiencias que se están planteando a nivel local o que se desarrollan en otros países, consisten en la implantación de instrumentos de participación directa (principalmente a través de las nuevas tecnologías) que se concretan en algunos de estos aspectos:

  • Foros de debate: donde se discute, se reflexiona, se debate, se generan ideas, sobre aspectos de interés general pero concretado por áreas. El tema puede ser propuesto voluntariamente por un particular o sobre aspectos ya concretos sobre los que la administración quiere que se debata.
  • Herramientas para la propuesta de iniciativas a partir de esas ideas.
  • Mecanismos para la difusión de las iniciativas y para la manifestación del apoyo o voto por esa iniciativa.
  • Para la asunción de estas iniciativas o propuestas por parte del gobierno local para su estudio y puesta en marcha, se requiere el apoyo de la misma por un número determinado de ciudadanos. Puede ser más o menos vinculante y también puede implicar, que aunque no sea aceptada, se tome en consideración una parte de la misma.

 

¿POR QUÉ AHORA?

¿Y por qué no? Se nos ocurren multitud de argumentos más o menos objetivos y subjetivos sobre porqué se ha situado ahora en el debate político el aumento de la democracia directa. Pero vamos a centrarnos en unos pocos que a nuestro juicio y desde nuestra experiencia, son bastante objetivos acerca de porqué si:

  • Porque la soberanía reside en el pueblo. Porque la democracia, en el estricto sentido de la palabra, implica directamente la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones que le afectan. Porque es la democracia más pura tal y como lo concibieron los Atenienses en la Grecia Clásica, o como teorizaron pensadores modernos como Rousseau.
  • Porque es posible, como se demuestra en los lugares donde se ha desarrollado.
  • Porque el descontento y la falta de confianza de la ciudanía en las instituciones públicas es una realidad constatada en diferentes estudios y encuestas. Y es obligación de la administración tratar de recuperar está confianza.
  • Porque el debate social que ha surgido sobre el aumento de la participación ciudadana en la toma de decisiones, supone un momento de motivación o curiosidad muy beneficioso para que la puesta en marcha de mecanismos en está línea, tengan un nivel de participación inicial considerable, que favorezcan la puesta en marcha de experiencias piloto.
  • Porque el desarrollo de las nuevas tecnologías y el auge de su utilización permite una inmediatez y una libertad que favorece una implantación muy rápida de mecanismos de debate, consulta o propuesta de iniciativas.

 

¿ QUÉ VENTAJAS TIENE LA PARTICIPACIÓN Y LA DEMOCRACIA DIRECTA?

  • Favorecen un tipo de gobierno más cercano a la ciudadanía. Los dirigentes se ven en la necesidad de tomar en consideración el pulso de la opinión pública antes de tomar decisiones. Y también, a responder a las demandas populares siempre, no solamente en los momentos electorales.
  • Su aplicación conlleva a una apertura de los métodos de decisión pública, lo que se traduce, en caso de aprobación, en una mayor legitimidad de las leyes, al contar estas con un respaldo de la opinión pública
  • Permite la participación y decisión de cualquier aspecto de la vida pública y política más allá de las limitaciones e intereses de los partidos políticos, y de las limitaciones derivadas de las rivalidades partidistas.
  • Ayudan a definir con más precisión el contenido de las políticas públicas.
  • Estimulan la participación ciudadana e incrementan el sentimiento de eficacia del ciudadano. Contribuyen a la educación y a la socialización política, y son medios de expresión de la voluntad popular.
  • Favorecen el cumplimiento de las normas por la ciudadanía, al haber participado ésta de forma directa en su promulgación. Contribuyéndose así, a la autoconcienciación de la persona como sujeto de deberes y de derechos.

 

¿QUÉ POSIBILIDADES DE ÉXITO PUEDE TENER EN NUESTRA REALIDAD?

Es algo que no se puede saber. Pero lo que podemos hacer es presentar algunas de las amenazas a estos procesos. Siempre partiendo del supuesto del necesario e imprescindible compromiso y verdadera voluntad democrática de las administraciones que lo impulsen. Algunas de estás amenazas son:

  • Falta de difusión mediática de estos mecanismos, herramientas o experiencias, que disminuyan la cuota de participación.
  • Falta de accesibilidad principalmente cuando se realice a través de canales virtuales y a través de las nuevas tecnologías, a las que no toda la población puede acceder, favoreciendo la exclusión de parte de la ciudadanía. Lo que se conoce como brecha digital.
  • Criterios muy exigentes y restrictivos para la aceptación de las decisiones.
  • Falta de voluntad política para la aceptación y tratamiento del resultado de estas experiencias, provocando la desmotivación de la población y la falta de participación.
  • Y por último, la principal amenaza para nosotros y por tanto, la primera cuestión a tener en cuenta, la falta de CULTURA PARTICIPATIVA de la población.

 

DESARROLLO DE UNA CULTURA PARTICIPATIVA

Nuestro país tiene una historia democrática muy reciente. Esto no implica que nuestra sociedad no tenga voluntad o interés por la participación ciudadana y democrática. Todo lo contrario. El tejido social, asociativo y comunitario ha sido y es generador de cambios muy importantes en diferentes contextos comunitarios.

Pero desde el ámbito institucional, es evidente la ausencia de estructuras y de canales de participación de la población en la toma de decisiones. Igualmente son escasas las actuaciones de sensibilización y capacitación para la participación.

Siete Estrellas ha tenido la oportunidad de desarrollar, en estos 15 años de experiencia, la puesta en marcha de diferentes servicios y proyectos dirigidos al desarrollo de una cultura participativa en diferentes municipios.

Estamos convencidos que, paralelamente a la puesta en marcha de cualquier iniciativa que implique el aumento de la democracia participativa en la población, es fundamental la formación de la misma en habilidades comunitarias, participativas, asamblearias y de toma de decisiones.

Y cobra más importancia en la infancia y la adolescencia, puesto que la inversión en la formación y capacitación de los menores en la participación ciudadana, garantiza que la cultura participativa democrática sea una realidad en un futuro inmediato. Niños y jóvenes que ven como lo natural y lo habitual es el debate a través de Foros de participación infantil, la generación de propuestas a través de Comisiones de participación infantil, la experimentación de en qué consiste la democracia representativa a través de plenos infantiles o estructuras de participación como los Consejos de atención a la infancia, o la vivencia de la interlocución con cargos y representantes públicos a través de Audiencias Públicas.

Además, también estamos obligados a ello, al suscribir como estado la Convención de los Derechos del Niño de 1989, que recoge el reconocimiento de los niños y niñas como ciudadanos, y promueve el deber de la administración de favorecer el protagonismo infantil en la toma de decisiones que les concierne.

 

JOSE LUIS PUEBLA
Director General de Siete Estrellas
Educador Social y experto en Participación Ciudadana

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2 Comments:

  • Diana
    Noviembre 18, 2015

    Es bien interesante esas experiencias y una muy buena oportunidad de preparar el futuro… les animo a seguir así, un gran saludo y cuentan con todo mi modesto apoyo, desde CUBA

    RESPONDER
    • Pachi Fernández
      Noviembre 18, 2015

      Hola Diana, muchas gracias por tu comentario. Es cierto que, como decimos en el artículo, es importante promocionar estas experiencias para el desarrollo de la participación ciudadana y comunitaria. Gracias y un saludo.

      RESPONDER

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