By: Pachi Fernández On: febrero 18, 2016 In: Inclusión Social, Siete Estrellas, SocialMente Comments: 4

Este mes dedicamos nuestro blog a explicar los 5 pasos clave en un proyecto de educación de calle.

Para empezar, estaría bien definir que entendemos por educación de calle. Pues bien, se entiende por educación de calle el ámbito de la intervención socioeducativa que se ocupa de la prevención o intervención con población en situación de riesgo o conflicto social fuera de los espacios físicos de las instituciones: calles, plazas, parques… donde fundamentalmente los adolescentes y jóvenes desarrollan su día a día.

En la intervención individual con menores y adultos en riesgo, nos podemos encontrar que estos no acudan a recursos normalizados o que muestren rechazo a la intervención, por lo que tanto la captación como el contacto se debe realizar desde la espontaneidad y en su contexto, el medio abierto.

Así, el trabajo de calle es una propuesta de intervención muy importante de cara al trabajo individual, puesto que permite localizar, identificar y conocer individuos en situación de riesgo, establecer un contacto con los mismos e iniciar una relación que facilite una posible intervención individualizada.

 

Destinatarios y destinatarias de la intervención.

La población destinataria de este tipo de intervención se caracteriza por tener factores de riesgo, sobre todo los referidos a menores, derivándose en situaciones de dificultad y conflictividad familiar y/o social. Normalmente provienen de la distorsión que se produce en los diferentes agentes socializadores, como son la familia, la escuela, los grupos de iguales, que junto a determinadas características personales pueden condicionar el adecuado proceso de socialización.

Destacamos a continuación algunos de estos factores de riesgo que consideramos más determinantes:

FAMILIA

  • Ausencia de límites.
  • Sobreprotección.
  • Falta de reconocimiento del hijo/a.
  • Relaciones autoritarias y machistas.
  • Distancia afectiva.
  • Dificultades de comunicación.

ESCUELA

  • Discriminación racial y actitudes xenófobas.
  • Percepción de fracaso personal.
  • Ausencia de motivación académica.
  • Insatisfacción escolar.
  • Distancia de las normas escolares.
  • Falta de integración escolar.
  • Actitudes negativas hacia la institución.
  • Tráfico y consumo de drogas.

GRUPOS DE IGUALES

  • Búsqueda de un grupo-refugio al que se adapta totalmente.
  • Vulnerabilidad a la presión de grupo.
  • Ausencias de alternativas de ocio juvenil.

CARACTERÍSTICAS INDIVIDUALES

  • Autoconcepto negativo.
  • Baja autoestima.
  • Deficiente autocontrol.
  • Incapacidad para resolver conflictos y manejar situaciones. Ausencia de ética moral autónoma.
  • Rechazo de las normas sociales.
  • Problemas de interrelación personal y social.

La aparición de estos factores de riesgo puede precipitar situaciones de conflicto social, como absentismo escolar, conductas violentas y delictivas, aislamiento social, apatía, adicciones, pertenencia a grupos organizados de delincuencia o violencia…

Estas situaciones requieren una intervención socioeducativa que tenga como meta el favorecimiento y la optimización del proceso de inserción social y el desarrollo personal de los menores y de sus familias.

Para conseguir estos fines, la intervención con los menores en riesgo social debe de tener un carácter de globalidad, atendiendo no sólo exclusivamente a ellos sino a su entorno sociofamiliar y comunitario, desarrollando sinergias entre todas las redes que componen el entorno al que pertenecen estos menores y sus familias.

De esta forma, las actuaciones se desarrollarán en los siguientes ámbitos:

  • Individual
  • Grupal
  • Familiar
  • Comunitario

Esta visión multidimensional de la realidad, acompañada de un trabajo también multidimensional en los diferentes ámbitos de actuación, hará de la intervención una acción integral tanto para el desarrollo de los y las menores como para el desarrollo de la comunidad.

Dentro de las acciones llevadas a cabo, la acción preventiva tiene un interés primordial, ya que actúa para que no se desarrollen aquellas situaciones de riesgo social o, si se están dando, actúa precozmente para su detección y cambio.

 

¿Y qué pasos tenemos que llevar a cabo para desarrollar un proyecto de intervención de calle?

Realmente los pasos que planteamos a continuación responden a las fases a la hora de intervenir, y es importante aclarar que no hay que entenderlo como algo lineal, ya que continuamente volveremos sobre los primeros pasos y seguiremos hacía los siguientes, es decir, no es algo lineal en el sentido que no iremos cerrando fases y dando paso a la siguiente si no que es algo cíclico en continuo movimiento.

 

PRIMER PASO: Análisis de la Realidad

En un proyecto de estas características en básico conocer los espacios públicos donde vamos a trabajar, tanto a nivel físico como institucional. Es decir, normalmente intervendremos con nuestro proyecto de calle en un barrio o zona determinada de una ciudad, pues bien, es imprescindible que nuestro primer paso vaya encaminado a conocer las instituciones públicas y privadas existentes en esa zona y como se relacionan tanto con los destinatarios de nuestra intervención como entre ellas a nivel comunitario.

Es imprescindible mantener contacto y trabajar en red con la propia administración (promotora en la mayoría de los casos de este tipo de programas), Institutos de Secundaria, colegios, asociaciones vecinales o de intervención social, agentes sociales, etc. También es importante conocer la zona a nivel “físico”. Es decir, identificar y conocer los espacios concretos donde se encuentran y se mueven los destinatarios de nuestra intervención: los parques concretos, las plazas, un banco en una calle, la puerta de un instituto, etc. Muy recomendable hacer un mapeo del barrio, donde señalar todas estas zonas, “puntos calientes”, etc.

  • Identificación de espacios y momentos de encuentro de grupos de riesgo, utilizando como herramientas la propia intervención de calle y el trabajo previo y paralelo que se hace en los IES.
  • Identificación y estudio de grupos e individuos en riesgo, susceptibles de intervención.
  • Aumentar la presencia visual de los educadores y educadoras en estos espacios sin forzar ningún tipo de situación. Acostumbrar a los menores a dicha presencia.

 

SEGUNDO PASO: Identificación y Captación.

Llega el momento de buscar a los destinatarios de nuestra intervención, principalmente adolescentes y jóvenes. Es el momento de “patear” las calles, de llegar a todos esos puntos que hemos identificado en la fase anterior y entrar en contacto con los destinatarios:

  • Observar a estos chicos y chicas, como interaccionan, que conductas tienen…
  • Presentarnos a ellos y a ellas para que nos identifiquen.
  • Hacer actividades llamativas que capten su atención como primer punto de nexo de unión a la futura relación que podamos establecer con ellos.
  • Contactos con sujetos claves dentro de las dinámicas de los grupos localizados (líderes, extrovertidos, etc.) que faciliten la accesibilidad a los mismos.
  • Posibilidad de utilizar determinados recursos que faciliten el acercamiento (utilización del tríptico).
  • Establecimiento de relaciones de confianza y vínculos. Posibilidad de plantear y realizar determinadas actividades que puedan surgir de manera espontánea y/o puntual.
  • Todo esto deberá seguir apoyándose en el trabajo paralelo en los IES.

 

TERCER PASO: Creación de grupos.

En esta fase intentaremos crear grupo. Sobra decir en cualquiera de las fases las intervenciones son siempre individuales y grupales, pero es el grupo un elemento fundamental a nivel metodológico para poder desarrollar nuestro trabajo. Por eso, es importante formar grupo con ellos y ellas. Basarnos en sus gustos y centros de interés para poder fomentar grupos afines con los que poder realizar actividades que nos sirvan para nuestro trabajo, fundamentalmente, prevenir e intervenir sobre las conductas de riesgo y exclusión.

Formar grupos y hacer actividades y actuaciones en grupo con ellos y ellas: talleres, charlas, juegos, deporte, …

Es en esta fase donde además nos toca empezar a “intentar” ser la referencia para ellos y ellas. Tenemos claro por nuestra experiencia que si los educadores y educadoras no son referente para los destinatarios es imposible una intervención efectiva.

 

CUARTO PASO: Recogida de Datos y diagnóstico.

Como decíamos en la primera parte del post, estas fases no son lineales, y por supuesto que habremos recogido datos e incluso habremos hecho los primeros diagnósticos en las primeras tres fases o pasos, pero es aquí, en este curto paso, donde sistematizaremos esa recogida de datos y la organizaremos y pondremos en relación para que sea la base de los diferentes diagnósticos. Profundizaremos además en el usuario y usuaria, recabando información en sus espacios familiares, colegio, instituto, otras entidades e instituciones con los que se relaciona, etc.

Y con todo ello deberíamos tener la información suficiente para poder diagnosticar los elementos sobre los que intervenir con el destinatario y diseñar por lo tanto una intervención a medida de las necesidades detectadas.

En resumen, recogemos información suficiente que nos sirva para el diseño de nuestra intervención como educadores y educadoras.

 

QUINTO PASO: Intervención y evaluación.

Llegó el momento decisivo. Es la hora de intervenir con los destinarios para intentar resolver o mejorar las carencias y necesidades detectadas en las fases anteriores. Para incidir en aquellas conductas de riesgo que consideramos que es necesario modificar. Aquí es necesario poner toda nuestra experiencia y habilidades como profesionales para hacer eso que resulta tan difícil pero que tan bien sabemos hacer: EDUCAR.

Normalmente nuestras intervenciones estarán diseñadas por ámbitos:

  • Individual
  • Familiar
  • Grupal
  • Comunitario

Algunas de estas acciones serían:

  • Consolidación de la relación con los grupos. Asentamiento como figura de referencia positiva.
  • Seguimiento de los individuos y grupos.
  • Planificación y realización de actividades que repercutan positivamente en los destinatarios a nivel individual, grupal y comunitario, favoreciendo indirectamente otros ámbitos no propios de intervención como el familiar y el escolar.

Además, en la mayoría de los casos, necesitaremos intervenir en COORDINACIÓN con otros agentes sociales e instituciones (además de con la familia por supuesto): institutos, servicios sociales, otras entidades sociales ,…

Y en otros casos, también se nos dará la situación de que el diagnostico nos haya llevado a detectar situaciones que como profesionales de la educación social se nos escapen o no podamos abarcar y por lo tanto debamos DERIVAR a otro servicios o instituciones como los servicios de salud mental, por ejemplo.

Y para finalizar este quinto paso y no por ello menos importante, llega el momento de EVALUAR. Medir, en base a los indicadores que previamente habremos diseñado, si nuestra intervención está alcanzando los objetivos que nos habíamos planteado desde el principio. Si estamos cumpliendo con las diferentes intervenciones en cada uno de los ámbitos y en qué grado debemos estar satisfechos, o por el contrario, que aspectos debemos mejorar. Al igual que decíamos antes con las fases, la evaluación debe ser transversal y continua a toda nuestra intervención y no esperar “al final” de la misma para saber si estamos o no consiguiendo nuestros objetivos.

 

Como habréis visto la EDUCACIÓN DE CALLE es ¡¡apasionante!! Es un ámbito de la educación social que en Siete Estrellas nos encanta, porque creemos que aglutina muchos de los aspectos y momentos que un día hicieron que nos dedicáramos a esto de la Educación Social. Actualmente llevamos diferentes proyectos de Educación de Calle para varias administraciones locales. Concretamente, en un Distrito de Madrid, estamos desarrollando un programa con 16 educadores de calle que día a día siguen estos pasos y donde estamos intentando poner nuestro granito de arena en algo tan difícil pero tan apasionante como es la intervención socioeducativa con niños/as, adolescentes y jóvenes.

 

Como siempre te invitamos a que nos dejes tus opiniones y comentarios sobre este artículo en el formulario que aparece más abajo. Gracias.

 

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4 Comments:

  • Juan Luis
    febrero 18, 2016

    Desde Extremadura saludamos a todos los que formáis parte de Siete Estrellas y aprovechamos para felicitar al autor de esta publicación tan interesante. Estamos convencidos de que el desarrollo de estos proyectos de educación de calle hacen de nuestras ciudades lugares mejores. JLPD

    RESPONDER
    • Pachi Fernández
      febrero 19, 2016

      Muchas gracias Juan Luis por tus palabras. Efectivamente, nosotros también estamos convencidos y es lo que nos mueve cada día a seguir desarrollándolos. Un saludo para Extremadura.

      RESPONDER
  • caridad
    febrero 21, 2016

    Muy buen resumen de lo que es educar en la calle. Falta que la administración y/o las y los responsables pertinentes entiendan que los resultados y objetivos se consiguen a largo plazo, es una inversión educativa a futuro.

    RESPONDER
    • Pachi Fernández
      febrero 21, 2016

      Hola Caridad muchas gracias por tu comentario. Efectivamente tendremos que seguir insistiendo para que la voluntad política sea apostar a largo plazo en este tipo de intervención socioeducativa. Es muy difícil obtener resultados con programas de corta duración, que a veces no superan unos cuantos meses. Un saludo

      RESPONDER

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